Transcribimos el artículo «Una vocación sacerdotal» de D. Eduardo Osborne, sobrino de nuestro querido Padre D. José María Osborne Isasi S. M en el número de hoy del Diario de Jerez, que, por su belleza y cariñoso recuerdo de D. José María deseamos compartir todos los hermanos y amigos de nuestra Hermandad:
«No suele destacarse como merece la vocación de servicio de tantos sacerdotes que, mediante la toma de los votos, ofrecen su vida a Dios, que es tanto como decir a los demás, renunciando a muchas cosas a las que cualquiera puede acceder, empezando por la formación de una familia. Más mérito le encuentro si, además, esa persona tiene un camino de vida marcado, con buenas perspectivas en cuanto a su proyección personal y profesional y, sin embargo, en un giro imprevisto, decide apartarse para tomar una senda bien distinta, que desde luego puede ser muy edificante, pero que antepondrá siempre el sacrificio por encima de lo demás.
No es fácil en la sociedad de hoy escoger este modo de vida. Cualquiera que tenga conocimiento verdadero (no superficial, como se suele) sobre la forma de vida del presbístero, ya pertenezca a una orden o al clero diocesano, sabe de lo que hablo. Espíritu de obediencia, muchas veces no correspondida; auxilio a los enfermos; disponibilidad absoluta para la administración de los sacramentos, cuando se ofrezca; y cercanía constante con las inquietudes del ser humano, de ahí el apelativo coloquial de cura. A veces, de las responsabilidades propias de su ministerio brota un carisma especial por quien lo ejerce, capaz de influir con su prédica y su ejemplo a muchas personas, que lo toman por referente. Tal es su fuerza, y tal su responsabilidad.




