Nuestra Señora  de las Lágrimas

Madre de nuestro amado Redentor, ¡tan afligida y desolada al verte privada de la presencia de tu Santísimo Hijo! Te suplicamos Señora por tus santas lagrimas, nos alcances de tu Hijo Jesucristo, arrepentimiento sincero del pecado, un propósito firme de enmienda y la perseverancia de su amistad. Que su Pasión Santísima sea objeto de nuestra asidua meditación. Que su sangre preciosa lave las manchas de nuestros pecados nos reconcilie con Dios. Que su Santa Cruz sea nuestra guía en este caminar por el destierro, hasta que tu mano, oh Señora y Madre de las Lágrimas nos abra las puertas de nuestra ansiada Patria, el Cielo. Intercede ante tu Santísimo Hijo para que merezcamos alcanzar las gracias que te vamos a pedir y que te pedimos por Él que es nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Santísimo Cristo de la Esperanza

Te adoramos Señor y Redentor nuestro, pendiente de esa Cruz en la que  te ofreciste al Padre por la redención de mis pecados y la salvación del mundo. Perdónanos por las injurias y afrentas que, pendiente de ella, sufriste por nosotros.

Te rogamos humildemente por el precio de este Árbol de Vida,  que nos concedas el valor de llevar nuestra propia Cruz con Santa y firme de resignación; la gracia de vivir en paz con nuestros hermanos, mortificar nuestras pasiones y alcanzar de tu divina misericordia la gracia inestimable de resucitar contigo a la vida eterna. Amén.

 

San Judas

¡Santo Apóstol, San Judas, fiel siervo y amigo de Jesús! La Iglesia te honra e invoca universalmente, como el patrón de los casos difíciles y desesperados. Ruega por mí. Estoy  sin ayuda y tan solo. Haz uso, te imploro, del privilegio especial  a tí concedido, de socorrer pronto y visiblemente cuando casi has perdido toda esperanza. Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que pueda recibir el consuelo y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente ( haga aquí su petición), y para que pueda alabar a Dios contigo y con todos los elegidos por siempre. Prometo, glorioso San Judas, no olvidarme de este gran favor, honrarte siempre como mi especial y poderoso patrono, y, como mi agradecimiento hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción. Amén.

 

Oración de las tres

Señor Jesús, aquí nos tienes reunidos al pie de la Cruz con tu Madre y el discípulo que Tú amabas. Te pedimos perdón nuestro pecados, que son la causa de tu muerte. 

Te damos gracias por haber pensado en nosotros en aquella hora de salvación y habernos dado a María por Madre. Virgen Santa, acógenos bajo tu protección y haznos dóciles a la acción del Espíritu Santo.

San Juan alcánzanos la gracia de acoger, como tu a María en nuestra vida y de asistirla en su misión. Amén.

El Padre, el Hijo y el Espirito Santo sean glorificados  en todas partes por la Inmaculada Virgen María.

 

 

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